Storytelling para negocios

Storytelling para emprendedores que tienen datos y les falta historia

Blog · Sebastián Díaz Mesa · · 7 min de lectura

Manos amasando pan sobre una tabla de madera

Un panadero chileno mira a la cámara y cuenta que le negaron un crédito. Quería comprar un furgón para la panadería y la ejecutiva del banco le dijo que no tenía cómo demostrar que era buen pagador.

Después se indigna. Él paga el agua, la luz, el gas y el celular. Nunca ha tenido una deuda. Y aun así no confían en él.

El video es de Destácame, la fintech chilena de inclusión financiera, y dura cerca de 90 segundos. No muestra ningún gráfico. Cuando termina, sabes qué problema resuelve la empresa, a quién se lo resuelve y por qué importa.

Eso es storytelling para emprendedores. Tomar algo que tu empresa ya sabe, convertirlo en una persona, un momento y una consecuencia, y dejar que la audiencia llegue sola a la conclusión.

Los datos sin historia son actores sin director

Los números importan. Pueden ser espectaculares uno por uno y aun así no dejar nada en la memoria si nadie los ordena.

Quien invierte hoy fue entrenado por Netflix y HBO. Está acostumbrado a series que enganchan en los primeros segundos. Cuando llega una presentación lineal, cargada de bullet points, la atención se va al celular.

Zak estudió por qué pasa esto. En sus experimentos, los relatos centrados en personajes y con tensión subieron la oxitocina de quienes los escuchaban. Esas personas, después, estuvieron más dispuestas a actuar, en su caso donando dinero. La misma información contada sin conflicto no movió nada. Los resultados están publicados en Cerebrum, en 2015.

Por qué en Latinoamérica la historia pesa más

El panadero del video paga todo y el sistema no lo registra. Esa escena dice algo sobre la región. Buena parte de la vida económica latinoamericana ocurre fuera de los registros formales. Pagos en efectivo y acuerdos de palabra.

Cuando los registros no alcanzan, la confianza se construye de otra forma. Con relaciones, con reputación y con historias. Por eso en nuestras reuniones de negocios la conversación personal suele ir antes que la primera diapositiva.

Un fundador latinoamericano que cuenta bien su historia está usando una herramienta que su cultura ya conoce. La calidez, el peso de las relaciones y la mirada sobre comunidad son ventajas narrativas. Muchos emprendedores de la región copian el contenido de Silicon Valley en lugar de sus técnicas, y su pitch termina sonando a una película francesa filmada con el manual de Hollywood.

Dos formas de poner a alguien en el centro

El fundador como protagonista

Adolfo Munizaga, CEO de Wovi, una plataforma de transcripción con inteligencia artificial, empezaba sus presentaciones por el mercado de voz a texto y los modelos de código abierto. Cuando llegaba a la solución, la audiencia ya estaba mirando el teléfono.

Su historia estaba guardada en su propia trayectoria. Hace diez años trabajaba en una empresa de retail y su jefe le pidió saber qué pensaban los clientes. Fue a buscar las transcripciones de las llamadas y nadie tenía un proceso. Lo que debía tomar un día iba a demorar dos semanas.

Cuando empezó a contar eso, su problema dejó de ser "ineficiencias en el mercado de transcripción" y pasó a ser Munizaga frente a su jefe, con un reporte imposible.

El cliente como protagonista

Destácame hizo lo contrario. Puso al cliente en el centro. El panadero tiene cara, un furgón que necesita y una ejecutiva que le dice que no. Al final del video dice que se van a volver a encontrar. Esa frase anticipa el momento en que vuelve con su reporte y esta vez la respuesta es sí.

Las dos técnicas llegan al mismo lugar. El problema se cuenta antes de explicarse y se experimenta antes de argumentarse.

Si tienes los datos y te falta la historia, Pitch de Película te acompaña a encontrarla con las mismas preguntas que usa con fundadores en sesiones de coaching.

La fórmula de Pixar aplicada a una startup

Coats, artista de storyboard de Pixar, compartió en 2011 una lista de reglas narrativas del estudio. Una de ellas es una estructura de seis frases que sirve para casi cualquier historia. Aplicada a Wovi, se lee así.

  1. Había una vez una persona llamada Adolfo, analista en una empresa de retail.
  2. Todos los días hacía su trabajo sin complicaciones.
  3. Un día, su jefe le pidió saber qué pensaban los clientes.
  4. Por eso fue a buscar las transcripciones de las llamadas, y nadie tenía un proceso.
  5. Por eso, lo que debía tomar un día iba a demorar dos semanas.
  6. Hasta que finalmente decidió construir el mejor transcriptor de Latinoamérica.

Seis frases y ya hay personaje, conflicto, consecuencia y salida. Los datos de mercado y la precisión de los modelos entran después, cuando la audiencia ya quiere saber cómo termina.

Cinco principios que se repiten en las historias que funcionan

El libro cierra con cinco principios que aparecen en cada caso de éxito revisado.

  1. Simplicidad sobre sofisticación. Las mejores historias se entienden rápido y se recuerdan por semanas.
  2. Autenticidad sobre perfección. Reconocer una debilidad genera más confianza que una invencibilidad fabricada.
  3. Propósito sobre producto. Los productos cambian y el propósito permanece.
  4. Transformación sobre transacción. Una transacción termina al firmar. Una transformación sigue produciendo valor.
  5. Historias sobre estadísticas. Los números convencen al cerebro analítico y las historias a la persona completa.

Ejercicio. Tu historia en seis frases

Toma 20 minutos y escribe la fórmula de Pixar para tu empresa.

  1. Elige un protagonista. Puedes ser tú, si viviste el problema, o un cliente real, con nombre.
  2. Escribe las seis frases sin usar ninguna sigla ni palabra técnica.
  3. Lee el texto en voz alta. Marca cualquier frase que suene a informe.
  4. Cuéntaselo a alguien de tu familia. Si al final pregunta "¿y qué pasó?", tienes una historia.

Esa historia es el material para tu elevator pitch. Cómo comprimirla en 20 segundos está en elevator pitch con ejemplos. Cómo ubicarla dentro de una presentación completa, en cómo hacer un pitch para inversionistas.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el storytelling para emprendedores?

Es contar el problema, la solución y la visión de tu empresa a través de personas, momentos y consecuencias, en lugar de descripciones técnicas o cifras sueltas. Se usa en pitches, ventas, redes sociales y comunicación interna.

¿Sirve el storytelling en negocios B2B?

Sí. En B2B también decide una persona. Fracttal, la plataforma de mantenimiento, presenta su producto con un refrigerador de hospital que guarda dos mil dosis de vacunas a las tres de la mañana.

¿Puedo inventar el personaje de mi historia?

Para ilustrar un proceso, sí, siempre que lo digas. El libro lo hace así: María Fernanda es la protagonista de la historia de Pitch de Película y se presenta como tal. En un pitch a inversionistas, los clientes y los números tienen que ser reales.

¿Cuánto tiempo de un pitch debe ser historia?

La historia abre y cierra. La secuencia emocional del inicio y la del final enmarcan la parte de datos. En un pitch de tres minutos, cerca de un minuto para cada una es un buen comienzo.

Lo que queda cuando se apaga la pantalla

Storytelling para emprendedores es elegir a una persona, ponerla en un momento difícil y dejar que tus datos lleguen después como prueba. El panadero de Destácame vale más que cualquier gráfico de inclusión financiera porque cualquiera conoce a alguien como él.

Escribe hoy tus seis frases. Mañana pruébalas con alguien que no conozca tu negocio.

Pitch de Película usa el cine como lenguaje común para que tu historia se recuerde. Ahí están Destácame, Wovi y otras siete startups latinoamericanas contadas desde dentro.